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LATERALIDAD

Según la definición de la RAE, la lateralidad se define como la preferencia espontánea en el uso de los órganos situados al lado derecho o izquierda del cuerpo, como los brazos, las piernas, etc.

La anatomía de nuestro cerebro está dividida en dos hemisferios, el derecho y el izquierdo. Cada hemisferio controla una serie de funciones. De esta forma, la lateralidad determina qué hemisferio predomina sobre el otro, así como, la dominancia de un lado del cuerpo sobre otro. El hemisferio izquierdo está relacionado con la parte derecha del cuerpo normalmente (hemicuerpo derecho). Y el hemisferio derecho está relacionado con la parte izquierda del cuerpo (hemicuerpo izquierdo).

El proceso de lateralización es lento, y se consolida alrededor de los cinco años, condicionando, en muchas ocasiones, por ejemplo, el aprendizaje de la lectoescritura, la orientación, etc.

Cuando la lateralidad es de prevalencia diestra o zurda, hablamos de una lateralidad homogénea. Esto es lo que nos permite un desarrollo óptimo a nivel cognitivo y motor según el cociente intelectual de cada persona.

Por el contrario, cuando la lateralidad no se define bien, es decir, cuando la persona utiliza la parte derecha para realizar algunas funciones y la parte izquierda para realizar otras, hablamos de trastorno en la lateralidad o lateralidad cruzada. Esta repercute en la capacidad psicomotora, y por tanto, en el rendimiento cognitivo y en el bienestar emocional.

Tener una buena definición de la lateralidad en nuestro sistema nervioso beneficia la organización de las funciones superiores, como el lenguaje, la capacidad lógica, el aprendizaje de las matemáticas, la comprensión, la concentración, la percepción espacio-temporal, etc.

En la etapa escolar de primaria, los niños/as con una lateralidad mal definida o cruzada, pueden presentar dificultades específicas en el aprendizaje. Alrededor de un 25% de los escolares, presenta problemas de aprendizaje relacionados con la lateralidad (Ferré, Catalá, Casaprima y Mombiela, 2000).

Entre los síntomas más comunes nos encontramos:

  • Dificultades en la automatización de la lectura, escritura o el cálculo.
  • Problemas en la organización adecuada del espacio y el tiempo. Dificultades en la ordenación de la información codificada.
  • Inhabilidad psicomotriz.
  • Inversiones gráficas y lectoras.

De hecho, la lateralidad cruzada se presenta a menudo en diagnósticos con TDAH y Trastornos Específicos del Aprendizaje.

EJERCICIOS PARA EVITAR LA LATERALIDAD CRUZADA

  • Juegos de puntería, tales como bolos, diana, encestar pelotas….
  • Juegos de presión manual, utilizando plastilina, le pedimos al niño/a que realice figuras cada vez con una mano.
  • Ejercicios de equilibrio estático.
  • Juego del escultor, le pedimos al niño/a que se quede quieto. Nos acercamos y dirigimos su cuerpo para dejarlo en la posición que queramos. Después, él/ella, tiene que repetir la misma “escultura” en nuestro cuerpo.
  • Juego de orientación. Escondemos algo y vamos guiando al niño/a para que lo encuentre, únicamente con indicaciones de direccionalidad (derecha-izquierda). Previamente, es recomendable que el niño tenga conocimiento del esquema corporal.

Si piensas que tu hijo/a, tiene alguna dificultad debido a una lateralidad mal definida, no dudes en contactar con los profesionales de nuestro centro.

Más información en:

 

María Galvañ Cortés.

Terapeuta Ocupacional CV-567