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Terapia psicológica, nuestra aliada

 

En ocasiones la vida nos presenta desafíos y aunque en muchos casos somos capaces de afrontarlos solos, en otros momentos estos puede llegar a dominarnos y hacer que parezca imposible avanzar. Momento en el que debemos plantearnos la posibilidad de acudir a terapia psicológica.

Hoy en día aún existen muchas personas que perciben el hecho de acudir a terapia y de hablar sobre las propias emociones como algo vergonzoso o que hace débil a la persona. Estos mismos estigmas son, a menudo, el principal motivo por el cual las personas no se deciden a ir a terapia psicológica.

Pero la realidad de la psicología es bien diferente, la terapia psicológica es un recurso increíblemente eficaz que puede facilitarnos las cosas a la hora de manejar todo tipo de situaciones. Desde pérdidas de seres queridos o dificultades en la pareja, hasta situaciones emocionales complejas o, incluso, problemas para dormir.

Algunas razones de peso para ir a terapia son: 

  • Sufrir una perdida: Aunque la muerte es una parte inevitable de la vida, eso no la hace más fácil de afrontar y el duelo por la pérdida de un ser querido puede llegar a ser muy difícil de superar.
  • Un cambio importante en nuestra vida: Los grandes cambios vitales, como la maternidad y la paternidad, iniciar una nueva etapa de la vida en un lugar nuevo o el mero hecho de comenzar un nuevo trabajo o una nueva carrera pueden resultar estresantes o difíciles de manejar. Se facilitarán herramientas y estrategias para mejorar los picos de estrés y mayor adaptabilidad.
  • Aprender a gestionar las emociones: En ciertos momentos, podemos experimentar emociones negativas o angustiosas que no siempre sabemos manejar. No es necesario que ocurran grandes desgracias o cambios, muchas veces las presiones diarias ejercen un ligero efecto sobre nuestro estado de ánimo que, si se acumula, puede derivar en sentimientos o pensamientos negativos.
  • Mejorar nuestra relación de pareja: Las relaciones de pareja, sin importar de qué tipo sean estas, implican un trabajo duro en el que no siempre obtenemos los resultados que queremos. En estos casos, la terapia puede ayudarnos a explorar mejores manera de comunicarnos con nuestra pareja, así como nos ofrece las herramientas necesarias para resolver aquellos posibles problemas que puedan aparecer.